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25 septiembre 2011 7 25 /09 /septiembre /2011 07:56

MoHoTrSe ¿Dónde está ubicado el Most Holy Trinity Seminary (Seminario de la Santísima Trinidad)?

En septiembre del año 2005, el Seminario se trasladó temporalmente a la ciudad de Brooksville en el estado de  Florida (a unos 30 minutos al norte de la ciudad de Tampa) en Estados Unidos; mientras estaba pendiente la finalización del nuevo y permanente edificio del Seminario, que se encontraba en construcción en las afueras de Brooksville.

 

¿Quiénes son los profesores del Seminario?

S.E.R. Monseñor Donald Sanborn y los RR.PP. Anthony Cekada, Joseph Selway, Nicolás Despósito y Germán Fliess.

 

¿Qué cursos tomaría?

- Humanidades: Latín, Historia, Literatura, Música y Apreciación Artística, y Composición de Lengua Inglesa.

- Filosofía: Lógica, Cosmología, Psicología, Ética, Metafísica, Criteriología, y Teodicea.

- Teología: Teología Dogmática, Teología Moral, Derecho Canónico, Sagrada Liturgia, Sagradas Escrituras, Teología Pastoral, Historia de la Iglesia y Homilética.

 

¿Cuánto tiempo dura la formación para el sacerdocio?

Aproximadamente siete años luego de la escuela secundaria, dependiendo de tu conocimiento del latín. Antes del Concilio Vaticano II, un egresado del secundario estudiaba durante ocho años en el Seminario antes de su ordenación: dos años de Humanidades, dos años de Filosofía, y cuatro años de Teología. Por la necesidad de sacerdotes, en nuestro Seminario hemos condensado la carrera en siete años, pero no hemos dejado nada fuera del programa.

 

¿Cómo es la vida en el Seminario?

El Seminario es una hermosa vida de paz, oración y estudio. Pregúntale a un viejo sacerdote, y él te dirá que los días más felices de su vida fueron los del Seminario. El Seminario quiere hacerse de hombres jóvenes a fin de volverlos jóvenes sacerdotes. Para eso es necesario darle al joven la formación moral, espiritual, litúrgica e intelectual que le durará para toda su vida. Por esta razón, el seminarista tiene una agenda de oración, tanto litúrgica como privada, una agenda de estudios, y una agenda de otros deberes que lo preparan para alcanzar ese fin.

 

MoHoTrSeII ¿Quién me ordenará sacerdote?

Un Obispo católico tradicional válidamente ordenado. Monseñor Daniel L. Dolan y Monseñor Donald J. Sanborn han ordenado seminaristas para el Most Holy Trinity Seminary.

 

¿Qué requisitos debo cumplir?

- Diploma de egreso del colegio secundario, para el programa del Seminario Mayor.

- Diploma del colegio secundario, para el programa del Seminario Menor.

- Edad no mayor a treinta años (pueden hacerse excepciones en los casos de candidatos que ya hayan recibido formación en algún otro seminario tradicional).

- Buena reputación.

- Libre de problemas emocionales y psicológicos.

- Buena salud (se requerirá un certificado médico).

- Libre de deudas (sin embargo el pago de préstamos puede ser diferido, si el acreedor lo acepta; éste es comúnmente el caso de préstamos estudiantiles).

- Libre de impedimentos canónicos.

 

MoHoTrSeIII ¿Cómo puedo saber si tengo vocación sacerdotal?

La vocación al sacerdocio es simplemente la voluntad de Dios de que seas sacerdote. El problema está en conocer la voluntad de Dios para tu vida. Las vocaciones usualmente no surgen por visiones o voces interiores, sino más bien mediante signos -signos en tu carácter, piedad, e inspiraciones del Espíritu Santo inclinándote hacia el sacerdocio. Estos son los signos ordinarios de una vocación sacerdotal:

- Una genuina y constante inclinación del espíritu para servir a Dios como sacerdote. Te sientes atraído por la vida del sacerdote, y por los asuntos eclesiásticos. Puedes estar interesado en la liturgia, el dogma, el trabajo misionero. Hay algo en el sacerdocio que te entusiasma.

- Un deseo genuino de promover la gloria de Dios y de Su Iglesia, y la salvación de las almas. Este es el verdadero trabajo del sacerdote, y en ciertos momentos demanda grandes sacrificios. Este es el único motivo verdadero por el cual ser sacerdote. Sería incorrecto volverse sacerdote por un motivo equivocado, por ejemplo, porque la gente tendría gran respeto por ti.

- Una buena vida moral. Uno de los signos de falta de vocación es la incapacidad para permanecer fuera del estado de pecado mortal durante largo tiempo. Pero este requisito no implica que debas ser un santo si quieres ser sacerdote; significa simplemente que debes ser serio respecto a tu vida espiritual, frecuentar los sacramentos, evitar las ocasiones de pecado y llevar una vida recta.

- Piedad. La vida del sacerdote es una vida de oración, y parte de la vocación al sacerdocio es la inclinación a la oración -oración litúrgica y oración privada.

- Estabilidad emocional. El sacerdote debe ser un padre para todos, y debe cargar con los problemas de todos, y no puede estar él mismo cargado de problemas emocionales y psicológicos.

- Al menos una inteligencia promedio. El sacerdote debe transmitir fielmente la doctrina católica a los fieles, y diagnosticar apropiadamente sus pecados en el confesionario. Por esto, debe tener por lo menos un nivel intelectual promedio, para pasar los cursos del Seminario.

- Buena salud física. El sacerdote debe estar en buena condición física para poder realizar su trabajo. Aquellos que sufren enfermedades crónicas o que están incapacitados no pueden ingresar al sacerdocio.

 

¿Qué debo hacer si estoy en duda respecto a mi vocación?

Deberías hablar con algún buen sacerdote que conozcas, y preguntarle qué opina. Pídele que sea tu confesor regular, y entéralo con toda sinceridad de tus debilidades y tentaciones, así como de tus cualidades y dones, y confía en sus consejos. Más importante aun: ruega fervorosa y perseverantemente a Dios para que te ilumine en este asunto.

 

Si tienes cualquier consulta, puedes escribir a estas direcciones:

 

- En español: epikeya@gmail.com

- In English: piuspapax@gmail.com

 

http://www.traditionalmass.org/ 

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25 septiembre 2011 7 25 /09 /septiembre /2011 07:19

Durante los años 1922 y 1928, el Padre Fray Juan Arintero O.P., famoso dominico español dedicado a la teología mística, tuvo a su cargo la dirección espiritual de la Madre María Magdalena de Jesús Sacramentado, hermana italiana de la congregación de los pasionistas, fundada por San Pablo de la Cruz, y antigua compañera de convento de Santa Gema Galgani.

En el trato epistolar de estas dos almas elegidas se revela no sólo la profunda doctrina teórica de la mística cristiana, a la cual todos estamos llamados, conforme aquello de Nuestro Señor: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5, 48); sino que además es de admirar el valor del testimonio personal de la religiosa, cuyas cartas muestran sucesivamente el modo cómo Dios iba conduciendo suaviter et fortiter, suave y firmemente, su alma hacia las altas moradas del espíritu, signada por un lema inconmovible: “En la vida espiritual, detenerse, es retroceder. ¡Adelantar, o morir!, dice uno de los escritos, que nos recuerdan las palabras siempre heroicas de Santa Teresa de Jesús.

Queremos entonces presentar a los fieles una devoción que nació de este corazón amante de Jesús Sacramentado; devoción inspirada en el amor a María Santísima, y así su nombre fue consagrado en la revista “La Vida Sobrenatural, que el Padre Arintero dirigía y desde la cual se promovió esta bellísima obra de piedad católica y mariana: la “Asociación de amor a María Santísima”.

  

¿En qué consiste la “Asociación de amor a María Santísima”?

 

loudDejemos que sea presentada por su autora, en carta fechada el 10 de Mayo de 1922, y dirigida por supuesto al Padre Arintero: “Voy a decirle, Padre, lo que yo llamo el secreto de mis progresos espirituales. Consiste en dos visitas, una por la mañana y otra por la tarde, que hago ya hace algunos años a la Santísima Virgen. (…) Por la mañana hago mi visita a una imagen de la Inmaculada en esta forma: me consagro a Ella en cuerpo y alma, le renuevo mi voto de amor, me considero como una tierra árida, que para producir flores y frutos para Jesús necesita ser regada, y encuentro en Ella la fuente de esta agua de vida eterna. Le ruego que me moje en esa agua preciosa, mientras yo, arrodillada a sus pies, siento descender a mi alma luz, fuerza y valor para luchar y practicar las virtudes. ¡Qué animada para el bien me levanto de los pies de María! Le pido también que viva en mí con sus virtudes, que hable por mi boca y trabaje con mis manos; mas, sobre todo, que ame en mí a Dios y al prójimo; y me conceda, por la dulzura y modestia, atraer las almas como Ella para llevarlas a Dios.

(…)

crucLa visita de la tarde es a una imagen de la Dolorosa. La considero en el Calvario, esperándome que vaya a consolarla. Rezo el “Memorare o piisima”, y después me recojo mentalmente unos minutos. ¡Cuántas cosas pido a la Madre mía! Dejo que el corazón diga lo que quiera, pero siempre pido estas tres gracias: 1ra. Por el dolor que probó en las tres horas, cuando asistió a la muerte de Jesús, me asista en la hora de mi muerte. 2da. Por el dolor que probó al recibirlo muerto en sus brazos, me conceda poderlo recibir Sacramentado en mi corazón en la hora en que tendré que verlo como justo juez. 3ra. Por el dolor que probó en la soledad después del entierro de Jesús, que me asista en el juicio particular, me tenga en sus brazos cuando Jesús pronuncie mi sentencia eterna, y por esos mismos brazos de María sea yo llevada al Cielo”.

 

Esta práctica devota consiste entonces en realizar diariamente:

 

1) La visita matinal a María Inmaculada, consagrándole cuerpo y alma en ese día, para que sea Ella quien obre las virtudes celestiales por medio nuestro;

2) La visita vespertina a María Dolorosa, pidiéndole especialmente tres gracias conforme sus dolores de Madre Corredentora:

a) Nos asista en la hora de la muerte;

b) Nos conceda el recibir a Jesús Sacramentado en el lecho de muerte;

c) Nos asista en el juicio particular, cuando recibamos la sentencia eterna para nuestra alma.

 

Es mucho lo que podríamos decir de la devoción a Nuestra Señora; inagotable siempre pues tiene por objeto a la creatura más hermosa: “de Maria numquam satis”, diríamos con San Bernardo. Valga por ahora esta pequeña propuesta a los fieles católicos, para fomentar el amor a María Santísima, Auxilio de los Cristianos, Fortaleza de los débiles.

 

¡Qué fácil es la santidad cuando conduce María! ¡Qué dichosa es el alma a quien basta María

para hacerse santa!” (Madre María Magdalena de Jesús Sacramentado).

 

(Las citas han sido extraídas del libro “Hacia las cumbres de la unión con Dios”, Madrid, 1984; y que constituye la edición completa de las cartas que se conservan entre ambos religiosos).

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23 julio 2011 6 23 /07 /julio /2011 10:33

La conducta racional debe constantemente corregir incomprensiones, aclarar oscuridades, rectificar afecciones. Pero todo eso es el ejercicio de la razón, facultad superior en relación a la vida de la sensibilidad. Ahora bien, la sensibilidad, que debería estar sometida a la razón, dista mucho de estarlo. Y ejercer una facultad superior para poner en orden lo que debería estarle sometido y que no lo está siempre, es algo que se hará necesariamente con dureza, rigor y amargura, si aquel que ejerce esta conducta racional no está totalmente despojado de sí mismo.

He aquí porqué Nuestro Señor es tan severo en el Evangelio contra los que juzgan a los demás, o los tratan de tontos o locos. Esta severidad de Jesucristo envía directamente al infierno a los que tratan a los demás de locos (Mat. 5, 22). Evidentemente, no es por el hecho de decir humorísticamente a alguien: “estás loco”, que uno se irá al infierno. Pero si se tiene respecto del prójimo una actitud constante de dureza o de señalador de errores por creer ver más claro, tener una mejor opinión o una intención más recta, entonces se llega a poseer una actitud constante de orgullo, actitud contraria a la de un hijo de Dios.

La actitud cristiana es la misericordia. Conviene tratar a los hombres humildemente intentando aportar un poco más de luz y rectificar lentamente. Si algunos moralistas han dicho con exactitud que no hay nada más difícil que tener razón, eso no quiere decir solamente que es difícil llegar a la verdad, sino que significa que cuando se está en la verdad, no hay nada más difícil que conducirse bien según esta verdad para hacerla comprender, adoptar y amar.

 

Jesucristo es la bondadosa misericordia

 

Señalemos también que la regla dada al jefe de familia de estar en conformidad con Jesucristo, nos hace comprender la que fue y es la actitud de Nuestro Señor. Y, al comprender la actitud de Jesucristo, comprenderemos mejor la que deben tener los esposos cristianos el uno para con el otro.

Y bien, Jesucristo está constantemente sin amargura. Su amor por nosotros es tal que, sea lo que sea que hayamos hecho contra la ley divina, contra su amor, él sólo nos mira con misericordia. Sólo tiene la voluntad de perdonar. Sólo tenemos que creer en este amor invencible de Jesucristo –y creerlo de manera activa por la contrición para volver al orden.

Jesucristo es verdaderamente el Esposo que no tiene ninguna amargura. Esta es una de las verdades más importantes en la vida espiritual. Si se conociese el amor misericordioso de Dios, se entraría en su pensamiento: se sabría lo poco que uno es, se conocería la miseria e indigencia del hombre; pero se conocería mucho más aún la infinitud del Dios que nos ama, del Dios que nos purifica y nos eleva a él, del Dios que nos salva.

Se es cristiano en la medida en que se entra, por la fe, la esperanza y la caridad, en el misterio de la Misericordia divina. Cuanto más se entra en este misterio, más viene a nosotros el reino de Dios.

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13 julio 2011 3 13 /07 /julio /2011 10:00

001 25casaverruaEn enero de 1987, el Instituto Mater Boni Consilii abre en Orio Canavese, en la diócesis de Ivrea, un Seminario, que en 1988 fue transferido a Verrua Savoia, en la diócesis de Casale Monferrato, donde desarrolla hoy su actividad de formación del clero en preparación al sacerdocio.

 

El Seminario y la Iglesia: Posición doctrinal - Situación canónica

 

El Seminario “San Pedro Mártir” se propone preparar a los jóvenes candidatos al sacerdocio católico, en la más estricta fidelidad a la Iglesia Católica Romana. “Corresponde exclusivamente a la Iglesia –recuerda el Reglamento de nuestro Seminario– instituir seminarios (can. 1352) y al Obispo o a la Santa Sede, aprobar sus reglamentos (can. 1357 § 3 y 4). Por lo tanto, en la espera de la institución canónica del Seminario y de la aprobación de su Reglamento, el Seminario San Pedro Mártir no es una realidad de derecho, sino solamente de hecho.001 Guerard002small

Sin embargo, puesto que la formación del clero es de importancia vital para la continuación de la Misión confiada por Nuestro Señor Jesucristo, consideramos nuestro derecho y deber, durante el estado de privación de autoridad en la Iglesia, preparar al sacerdocio a cuantos se sientan llamados por Dios a eso.

A causa de cuanto se ha dicho en los puntos precedentes, la única justificación moral de la existencia de nuestro seminario, sin aprobación canónica, es la situación actual de la Iglesia Católica que ha sido descripta por Mons. M. L. Guérard des Lauriers en la tesis de Cassiciacum. A esta tesis, por consiguiente, deben adherir superiores, profesores y alumnos del seminario”.

 

La vocación sacerdotal

 

No se puede aspirar al sacerdocio si no se ha recibido una vocación o llamada de parte de Dios: “Ni alguno se apropie de ese tal honor, sino quien está llamado por Dios, como Aarón” (Hebr. 5, 4); “no me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he constituido para que vayáis y deis fruto” (Jn. 15, 16); “no todos entienden esta palabra, mas sólo aquellos a los cuáles les es concedido” (Mt. 19, 11). Dios no dejará nunca de suscitar vocaciones sacerdotales, porque ellas son indispensables para la existencia misma de Su Iglesia.

 

Rarísimamente las llamadas son extraordinarias o milagrosas (como aquella de San Pablo); normalmente, Dios manifiesta Su elección a través de la causas segundas creadas. En particular, la Divina Providencia:

1) Hará propicio (o hará superar o compensar) el ambiente familiar y formativo, incluidos los aspectos materiales, económicos, etc.

2) Infundirá y alimentará en los jóvenes las idóneas cualidades físicas, intelectuales y morales;

3) Inspirará en su voluntad el deseo de la vida sacerdotal (particularmente con la devoción al Sacrificio de la Misa), haciendo discernir y juzgar los elementos indicados por el director espiritual;

4) Iluminará a sus superiores eclesiásticos, produciendo en ellos el juicio favorable e induciéndolos a la aceptación.

 

Admisión al seminario

 

Las personas interesadas por el seminario deben escribir al Rector del Seminario San Pedro Mártir (Localitá Carbignano 35/36, 10020 Verrua Savoia (To), Italia), precisando los motivos que los lleva a desear el sacerdocio. En la carta se necesitará adjuntar eventualmente:

 

1) Un “curriculum vitae” del candidato (lugar y fecha de nacimiento, familia, estudios, trabajo, eventuales seminarios ya frecuentados, etc.).

2) Los certificados de bautismo, confirmación, matrimonio religioso de los padres.

3) Copia del diploma de la escuela media superior (madurez).

4) Una carta de presentación del candidato firmada por un sacerdote.

 

La petición de admisión será examinada por el Rector, que valorará si el candidato satisface cuanto es requerido por la Iglesia, particularmente en los cánones 1363-1364 del Código de Derecho Canónico (promulgado por Benedicto XV).

El candidato –de cualquier nacionalidad– debe ser de una edad comprendida entre los 17 y 40 años. Ellos podrán requerir la admisión al Instituto Mater Boni Consilii; sin embargo, “son admitidos también candidatos que, no deseando entrar a formar parte del Instituto Mater Boni Consilii, previo acuerdo con su Instituto o grupo sacerdotal o la recomendación de ellos por parte de un sacerdote de confianza”, sostengan cuanto se ha dicho sobre la posición doctrinal a adoptar en el seminario.

 

Los estudios

 

El año académico comienza con la fiesta de la Dolorosa (15 de septiembre) y termina a fines de junio; los exámenes están previstos para los meses de febrero y de junio. Los cursos se prevén de una duración de seis años: dos de filosofía escolástica, y cuatro de teología. Sea para la filosofía, sea para la teología, se seguirá la doctrina del Doctor Común, Santo Tomás de Aquino (can. 1366).

 

Las clases son dadas en italiano o en francés, mientras que los manuales y textos de estudio son en latín; para quienes no conozcan suficientemente el latín están previstos cursos semanales de recuperación.

 

Liturgia y hábito eclesiástico

 

La Santa Misa y el oficio divino son celebrados exclusivamente en latín y conforme a las rúbricas promulgadas por San Pío X. Desde el momento de la imposición de la sotana, los clérigos deben vestir constantemente el hábito eclesiástico (la sotana).

 

Las Órdenes Sagradas

 

En el curso de los estudios, los seminaristas que lo requieran con el acuerdo del director espiritual y la aprobación del Rector, recibirán las Órdenes Sagradas previstas por el Concilio de Trento: la tonsura, las cuatro órdenes menores, el subdiaconado (que implica la obligación del celibato), el diaconado y el sacerdocio.

Las Órdenes Sagradas son ordinariamente administradas por Mons. Geert Stuyver, del Instituto Mater Boni Consilii, consagrado obispo por Mons. Robert Fidelis Mc Kenna, dominico, a su vez consagrado por el teólogo dominico Mons. Michel Louis Guérard des Lauriers.

 Stuyver001 StemmaMgr

El Padre Guérard des Lauriers recibió la consagración episcopal en 1981, de Mons. Pierre Martin Ngo-dinh-Thuc, que fue Arzobispo de Hué, en Vietnam, y Asistente al Solio Pontificio.

Respecto de la legitimidad de esta consagración, que puede ser justificada en la actual situación de la Iglesia (la Sede Apostólica está formalmente vacante), se puede consultar el opúsculo del Padre Ricossa sobre las consagraciones episcopales, en venta en el Centro Editorial Sodalitium.

 

Conclusión

 

Nuestro Señor Jesucristo ha confiado al sacerdote la celebración del Sacrificio de la Misa, renovación incruenta de aquél del Calvario, único Sacrificio del Nuevo Testamento que rinde a Dios la gloria que le es debida.

Al sacerdote solamente le ha confiado la administración de los sacramentos, canales de la gracia e instrumento privilegiado para la salvación de las almas. Los jóvenes que tengan las cualidades físicas, intelectuales y morales para el sacerdocio, pregúntense si tal vez Jesucristo no les dirige también a ellos las palabras: “ven y sígueme”.

Los Ejercicios Espirituales según el método de San Ignacio de Loyola son un medio óptimo, recomendado por la Iglesia, para descubrir la propia vocación.

En estos tiempos particularmente difíciles, sacerdotes celosos, preparados y piadosos son todavía más necesarios que en el pasado para la salvación de la almas. ¿Por qué deben ser los demás y no podría ser yo, quien responda a la llamada de Jesucristo?

 

http://www.sodalitium.it/

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24 junio 2011 5 24 /06 /junio /2011 14:11

Eucharist.1.pol-w.jpg Hace ya un cierto tiempo que el autor de este sitio proyectaba su creación. En efecto, queremos llenar un cierto vacío existente en nuestros medios, y fue el día de la Ascensión del Señor que decidimos abrirlo. La fecha fue providencial; esta fiesta nos hace pensar en el Cielo, y justamente, queremos que este sitio se ocupe solo de las cosas del Cielo, solo de temas referidos a Dios.

 

¿Por qué el nombre de Oblatio munda? Estas palabras latinas significan Oblación pura. Dicho término, utilizado tradicionalmente para designar la Santa Misa, está tomado de la Sagrada Escritura: “Desde la salida del sol hasta su ocaso es grande mi nombre entre las naciones, y en todo lugar ha de ofrecerse a mi nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura, pues grande es mi nombre entre las naciones, dice el Señor de los ejércitos” (Malaquías I, 11).

 

La Santa Misa, realización de la profecía de Malaquías, es pues la oblación pura; y lo es porque se trata de la renovación del Sacrificio que el Hijo de Dios ofreció sobre la Cruz a su Padre Eterno, porque en ese Sacrificio fue derramada la sangre del Cordero inmaculado, sin mancha. El Cordero sin mancha, el Cordero pascual que los judíos debían comer en el Antiguo Testamento, era realmente una figura del verdadero Cordero, del Cordero de Dios, según palabras de San Juan Bautista (Jn. I, 29) que la Iglesia conservó en su liturgia momentos antes de que el sacerdote administre la comunión a los fieles.

 

Todo lo que se refiere al Sacrificio del Cordero debe ser puro y sin mancha; en primer lugar, la fe de los fieles debe ser íntegra, pura y libre de todo error. Debemos también presentarnos ante el altar con la pureza de alma, en estado de gracia. Pero he aquí que la pureza del Sacrificio ha sufrido numerosos ataques durante la revolución causada por el espíritu iconoclasta, por la herejía anti-litúrgica, por la herejía jansenista, galicana, protestante, por el espíritu salido del Concilio Vaticano II.

 

Muchos católicos son escandalizados por las extrañas liturgias celebradas un poco en todas partes. En efecto, cuando entran en las iglesias para asistir a misa, muchos católicos de buena voluntad se encuentran frente a lo que algunos “hombres de Iglesia” han hecho del Sacrificio de Cristo: comunión en la mano y de pie administrada por laicos, liturgia “a la carta” librada a la improvisación de cada sacerdote, o liturgia celebrada directamente por laicos, y, en ciertas regiones, liturgias “inculturadas” (que incorporan los usos de algunos pueblos indígenas, por ejemplo…).

 

Algunos dirán que se trata de abusos que la autoridad de la Iglesia no aprueba, y sin embargo estos abusos se extendieron por todas partes inmediatamente después del Concilio, y por otro lado se ha podido ver a Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI realizar ceremonias litúrgicas con quienes no son católicos y dar la comunión a los herejes. En efecto, se los ha visto a ellos mismos realizar sacrilegios. Esto es solamente una constatación que se podría corroborar con numerosos testimonios fotográficos. Cuando el abuso es realizado por la autoridad, no es el abuso el que debe ser puesto en cuestión sino la autoridad misma.

 

Este estado de las cosas es pues el resultado de la reforma litúrgica promulgada por Pablo VI, en la cual trabajaron seis pastores protestantes. Esta reforma “representa, en conjunto y en detalle, un alejamiento impresionante de la teología católica de la Santa Misa, tal como fue formulada por la Sesión XXII del Concilio de Trento” (“Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ”, redactado por el R.P. Guérard des Lauriers O.P. y firmado por los cardenales Ottaviani y Bacci). Esta reforma litúrgica es la aplicación del Vaticano II y de sus nuevas doctrinas de la libertad religiosa, de la colegialidad, pero sobre todo del ecumenismo; lo cual no es sorprendente, ya que “Lex orandi, lex credendi” (“la ley del orar es la ley del creer”). Una vez que se cambió la ley del creer, de la fe, se cambió la ley del orar, la liturgia.

 

Este espíritu protestante –tan alejado de la santidad y ortodoxia de la liturgia católica, tan alejado de la santidad del Sacrificio del Cordero– es difundido por la reforma litúrgica resultante de las falsas doctrinas enseñadas por el Vaticano II. Un tal espíritu, arraigado en el pensamiento de Lutero y su odio del carácter sacrificial de la Misa católica, no podría nunca venir de la autoridad de la Iglesia; ya que la Iglesia es santa, como santa es la doctrina que ella difunde y las leyes que ella establece, como santa es la liturgia que ella promulga. Ella “no puede dar veneno a sus hijos” (Concilio Vaticano I).

 

Por todo esto, quienes administran este sitio se oponen a la “nueva misa” y al Concilio Vaticano II, que rechazan como no siendo obra de la Iglesia. Así pues, quienes administran Oblatio munda rechazan a los autores de la reforma como no siendo la Iglesia. He aquí la razón por la cual constatamos la vacancia de la Sede Apostólica. No podemos, ni aprobar lo que hacen los modernistas, ni reconocerlos como la autoridad de la Iglesia.

 

En consecuencia, nada de este espíritu destructor, contrario a la santidad y a la ortodoxia, puede manchar la fe o la liturgia de la Iglesia. Y he aquí que volvemos al origen del nombre de nuestro sitio: Oblatio munda, oblación pura, sin mancha, inmaculada, virgen de este espíritu destructor, virgen de la mención de quienes lo difunden. Este sitio está entonces por la Misa “non una cum”, sin comunión con el actual ocupante de la Sede Apostólica y su modernismo.

 

Los autores de este sitio sostienen la vacancia de la Sede de Pedro, la cual ha sido expuesta de diferentes maneras. Cada uno de los sacerdotes y laicos que hacen este sitio tienen una posición definida al respecto. Sin embargo, aquí no se trata de hablar o discutir sobre las diferentes posiciones teológicas. Queremos profesar íntegramente la fe católica, y en consecuencia nos oponemos a la comunión con los modernistas.

 

Este sitio se consagrará entonces enteramente a la oración por todos los sacerdotes, religiosos y comunidades que profesan íntegramente la fe y rechazan la comunión con los modernistas. Se trata de un sitio de oración por los grupos y comunidades “non una cum”.

 

Acabamos de hablar de oración, y para eso intentaremos difundir oraciones, ofrecer artículos relativos a la espiritualidad, la piedad, e intenciones de oración por los distintos grupos y comunidades; sin olvidar tampoco el proporcionar algunas informaciones sobre el apostolado de dichos grupos y comunidades. He aquí los alcances de nuestro sitio; será entonces una especie de vínculo espiritual entre los distintos grupos; y, a través de la oración, esperamos atraer las bendiciones de Dios sobre los sacerdotes y comunidades que –seriamente– luchan contra el modernismo sin ningún compromiso.

 

Para eso pensamos ofrecer a nuestros lectores –y a todas las almas bien dispuestas– la posibilidad de postear mensajes, que deberán respetar exactamente la finalidad espiritual de nuestro sitio. Por lo tanto, las discusiones y polémicas teológicas (u otras) no podrán tener lugar aquí y estarán prohibidas. Tales discusiones, que son útiles cuando son bien llevadas, siempre pueden realizarse en otros sitios ya existentes.

 

Por último, consagramos esta empresa a la Santísima Virgen María, la Madre del Soberano Sacerdote, la Madre dada por Nuestro Señor a San Juan, Apóstol y sacerdote; a ella, que permaneció al pie de la cruz asistiendo al Sacrificio de su Hijo. Que ella nos conceda un amor y devoción cada vez más grandes por la pureza y la santidad de la Oblación pura del Cordero inmaculado.

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Oblatio Munda

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«Es necesario que perdure sobre la tierra

la Oblación pura, la Oblatio munda.

Algunos me atribuyen la intención de querer

“salvar a la Iglesia”. Por el contrario, rechazo asociarme

con quienes manifiestan este propósito “in directo”.

Ya que, solo Dios, solo Jesús salvará a Su Iglesia

con el Triunfo de Su Madre. De eso estoy seguro,

aunque ignoro el “cómo”.

En cambio, estimo un deber todo sacrificio, hacer

todo lo que esté en mi poder para que perdure sobre

la tierra la Oblatio munda».

Mons. Guérard des Lauriers

(Sodalitium n° 13, marzo 1988)

  Spiritual Father of Sedevacantsm

«Yo no me ordené para cometer sacrilegios».

Padre Joaquín Sáenz y Arriaga, S.J.

 

p.barbara

«El deber de defender la Misa es

un honor y una gracia».

Padre Noël Barbara 

 

vinson«¡Tenemos un faro de verdad, y es Roma!

Seamos apasionados de Roma.

Tengamos por cierto que aquel que no

tiene afección por Roma ya cayó en el error;
y que no se puede caer en un error
(fundamental, grave) sin que falte
afección por Roma. Pidamos este amor
por la Verdad y por la Iglesia».
Padre Georges Vinson

  

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